Lo de esta semana
Menú de Navidad, jornadas de la trufa, la oferta del jueves o el vermut del domingo. Se publica arriba de la carta y lo ve todo el que se sienta.
Madrid · Hostelería de barrio
Google, tu web y tu carta. Tres trabajos distintos: que aparezcas cuando alguien busca cerca, que lo que vea le convenza para entrar, y que tu clientela fija se entere de lo que montas. Lo hago yo: el que coge el teléfono es el mismo que toca tu ficha.

Empecemos por aquí
Las cuatro se arreglan por fuera.
01Que te encuentren
Alguien busca dónde comer a las dos y cuarto, a doscientos metros de tu puerta. Decide en treinta segundos y decide con lo que ve en la pantalla: la foto, el horario, la valoración y si alguien ha contestado a la gente. Ese trozo de pantalla es tuyo y lo trabajo yo.

Categorías bien elegidas, servicios marcados, horarios que cuadran con la realidad y fotos puestas en orden. Es la parte aburrida y es la que mueve el listado.
Son la mayoría de las que te llegan y las que lee el que está decidiendo dónde comer. Una reseña contestada dice que al otro lado hay alguien; diez elogios mudos dicen que nadie mira. Se responden una a una, con el nombre de quien escribe y sin plantilla.
Semana Santa, el lunes que cierras, la terraza que abre en mayo, el teléfono nuevo. Me lo dices por WhatsApp y aparece puesto.
Qué se ha movido, qué se ha contestado y qué toca ahora. Una página, en castellano y sin gráficos de colores para justificar la factura.
02Que te entiendan
Las cadenas que llenan cada noche no cocinan mejor que tu cocinero. Están mejor contadas: una foto que apetece, cuatro palabras que se entienden y un botón grande. Eso se puede copiar, y sale mucho más barato de lo que parece.

Pruébalo Ábrelas en el móvil y cuenta lo que tardan en aparecer. Luego abre la web de tu competencia y cuenta otra vez. Esa comparación explica el trabajo mejor que yo.
01
Escrita a mano, sin plantillas pesadas ni veinte plugins encima. Aparece antes de que le dé tiempo a volver atrás.
02
Reservar, llamar, llegar y ver la carta. Lo que hace caja va primero y se ve grande. Y en varios idiomas si tu barrio los necesita.
03
Tu tipografía, tus fotos y tu tono. Un negocio de barrio con el mismo cuidado que se le pone a una cadena.
Las empresas que venden esto tienen el servicio cerrado con candado: lo que está en la lista y ni una cosa más. A mí me puedes pedir cosas raras.
Si la web nueva deja en evidencia la carta de papel, te la rediseño y te la dejo a juego. Si lo que hace falta es empezar por el nombre y el logotipo, hago la identidad entera y de ahí salen la web, la carta y las pegatinas. Unas cosas entran en el plan y otras son trabajo aparte; te lo digo antes de empezar, no cuando llega la factura. Lo que no cambia es quién lo hace.
03Que vuelvan
El cartel de la pared lo ve quien pasa por delante. Tu Instagram lo ve quien está aburrido. La carta la abre todo el que se sienta.
Ese código que ya está pegado en tu mesa es el canal mejor atendido que tienes: lo abre gente sentada, con hambre y con el móvil en la mano. Hoy solo enseña la carta. Puede hacer bastante más, y cuesta lo mismo.
Menú de Navidad, jornadas de la trufa, la oferta del jueves o el vermut del domingo. Se publica arriba de la carta y lo ve todo el que se sienta.
Me lo mandas por WhatsApp y lo publico en tu web. Va aparte del plan, por 19 € al mes. Cómo funciona
Un botón de reserva que te llega al correo, o el WhatsApp directo. Lo que uses de verdad, no lo que quede bonito en la pantalla.
04La pegatina
Un código abre la carta cuando se sientan. El otro deja la reseña cuando pagan. La misma mesa, el mismo rato, y en medio la comida que acaban de tomarse.

Se abre en el móvil, actualizada y legible con una mano. Y arriba, lo que hayas montado esta semana.
Un toque y están en tu ficha de Google, con la comida todavía reciente. Ese es el momento en que la gente escribe bien.
Diseños del archivo
Diez vinilos.
Diez negocios distintos.
Ninguno se parece al anterior porque ninguno de esos negocios se parece al anterior.
Sigue bajando
El tuyo se dibuja con tu carta delante.
Hablamos del mío05Precio
Una agencia te cobra por esto entre 150 y 300 € al mes. Y hace bien: tiene que pagar al comercial que te capta, al gestor que te asigna, al becario que te contesta y el beneficio de la empresa. Por tu negocio pasan cinco manos y ninguna sabe cómo se llama tu cocinero.
Aquí pasa una. Te capto yo, te llevo yo, te contesto yo y te llamo yo. Sin estructura que pagar, el precio es otro: lo mismo, desde 49 €. Con factura y sin permanencia.
Tu escaparate en Google, cuidado todos los meses. Es la base de todo lo demás.
49 €/mes + IVA
Todo lo anterior más tu web con carta digital y el canal para hablarle a quien ya te visita.
89 €/mes + IVA
En una semana está publicado. De ti necesito dos cosas: las fotos que tengas y media hora para repasar la carta. Del resto me ocupo yo.
Alta 0 €Empiezas pagando el primer mes y ya está.
Sin permanenciaTe vas con siete días de preaviso.
Factura deducibleComo cualquier otro gasto del negocio.
Tu zona, comprobadaLa compruebo yo al darte de alta. Si tu categoría ya estuviera cogida en tus 100 m, se anula y se reembolsa.
El punto flojo
Prefiero decírtelo yo antes de que lo descubras tú. Trabajo solo: sin becarios, sin departamentos y sin nadie a quien pasarle tu proyecto cuando me lío. Eso es lo que hace que el precio sea el que es, y también lo que me impide llevar doscientos negocios. Llevo los que puedo llevar bien, y cuando estoy lleno, estoy lleno.
De ahí sale la otra condición, la de los cien metros: un negocio de cada tipo por manzana. Mientras seas cliente, tu categoría en tu calle es tuya y la de la esquina se queda fuera. Va escrita en el contrato.
Comprobarlo es cosa mía, no tuya. Puedes darte de alta hoy mismo: si tu categoría ya estuviera cogida en tus cien metros, te aviso en 24 horas laborables y te devuelvo el pago entero. Aquí no hay permiso que pedir ni lista de espera.
06Quién soy
Jon Casablancas Criterio Local · Madrid
Me llamo Jon. Durante años viví del póker, que es un oficio raro: te pagan por leer a la gente y por decidir con la información incompleta que tienes delante.
Antes de montar esto trabajé en reputación hotelera y en fichas de Google. Ahí vi por dentro cómo decide alguien que no conoce tu barrio dónde va a cenar esta noche. Casi siempre es por lo que encuentra en treinta segundos de móvil.
«En una mesa aprendes rápido que la gente no decide con datos. Decide con confianza. En Google pasa exactamente lo mismo.»
Monté Criterio Local para hacerlo al revés de como lo vi hacer desde dentro: sin comerciales que prometen lo que no van a ejecutar y sin gestores de cuenta que no han pisado el local. El teléfono que hay en esta web lo cojo yo, y tu ficha la toco yo.

07Dudas
Dime dónde está tu negocio y qué te preocupa. Miro tu ficha, te digo qué veo y si esto te sirve o no te sirve. Contesto yo, el mismo día, y si no encajas te lo digo a la primera.
Madrid · Contesta una persona, el mismo día
Alta digital
Plan Google Limpio 49 €/mes + IVA